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martes, 21 de diciembre de 2010

Cinco inmigrantes se cuelan en Melilla a través de la tubería de una depuradora

Un total de diez inmigrantes han accedido a Melilla entre este lunes y martes, cinco a nado y otros cinco a través de una tubería de la planta depuradora situada cerca del puerto marroquí de Beni-Enzar, según han informado fuentes policiales.
La primera entrada irregular se produjo este lunes cuando cinco 'sin papeles' de origen subsahariano consiguieron atravesar por las rocas que separan el puerto de Beni-Enzar (Marruecos) hasta alcanzar la tubería de la planta depuradora de la ciudad autónoma.
Una vez que pasaron, fueron interceptados en el Paseo Marítimo por las fuerzas de seguridad, que les condujeron a la Jefatura Superior Policía para la apertura del correspondiente expediente de expulsión, de acuerdo con la Ley de Extranjería, y posteriormente su ingreso en el Centro de Estancia Temporal de Inmigrantes (CETI) mientras se resuelve dicho proceso de repatriación.
No es la primera vez que sucede, cuatro inmigrantes subsaharianos ya lograron acceder así a la ciudad autónoma a principios de mes.
La segunda entrada ilegal de inmigrantes se ha producido este martes cuando otros cinco africanos de nacionalidades desconocidas llegaron hasta la costa de Melilla, nadando también desde el cercano puerto de Beni-Enzar, cuyo lateral se encuentra ubicado a poco más de cien metros de la ciudad española.
Tras alcanzar tierra, fueron interceptados por la Policía Local que los llevó a la Jefatura Superior de Policía para seguir el mismo procedimiento que los inmigrantes que el día anterior también consiguieron burlar la seguridad marroquí y llegar a Melilla, donde seguirán un proceso que puede dar meses y que en muchas ocasiones no se materializa en la expulsión, por la imposibilidad de conocer su nacionalidad real al no llevar sus papeles y no ser reconocidos por los países a los que dicen pertenecer.

1 comentario:

  1. En nuestro país son habituales las conductas xenófobas -cuando no verdaderamente racistas-, siempre motivadas por la ignorancia y el miedo. Se emigra por la mera supervivencia política y económica, por la libertad y por la búsqueda de la propia identidad; es decir, por la consecución de todo aquello que nos hace ser personas. ¿Quién no emprendería su “viaje” particular si no dispusiera de las condiciones mínimas para desarrollarse como tales? Desde luego, el fenómeno de la inmigración genera graves problemas. Sin embargo, es vergonzoso ver como hay gente que se juega la vida para vivir como nosotros, ante la indiferencia general y su instrumentalización particular por parte de alguna gente sin escrúpulos. Esto dice mucho de la madurez moral de una sociedad que pretende ser “civilizada” y maestra de otras “menos avanzadas”.

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