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lunes, 27 de diciembre de 2010
domingo, 26 de diciembre de 2010
Inmigrantes subsaharianos en la Semana Santa de Melilla
En 2009 un grupo de 30 inmigrantes subsaharianos que profesan la fe católica participan en la Semana Santa de Melilla como portadores de pasos.
miércoles, 22 de diciembre de 2010
El PP quiere saber por qué aumenta la inmigración ilegal en Melilla
El Grupo Popular en el Congreso insistirá en la comparecencia de los ministros del Interior y el de Trabajo e Inmigración con el fin de que den cuenta del aumento que se ha producido en la llegada de inmigrantes ilegales desde las costas marroquíes hacia España y muy en particular a Melilla y Ceuta.
En este sentido, en los últimos meses y en concreto desde que comenzaran las desavenencias entre los dos Gobiernos, el español y el marroquí, a cuenta de los sucesos del Sahara Occidental, se ha venido incrementando el número de inmigrantes que ha llegado a Melilla, pues en estos momentos el CETI estaría por encima de su capacidad al albergar más de 600 personas, sin contar con las que residen en unas chabolas en el extrarradio de la ciudad.
Así, el diputado del PP por Melilla en el Congreso, Antonio Gutiérrez, recordó que en el pasado mes de octubre se pidió la comparecencia de estos dos ministros con el fin de que dieran las explicaciones pertinentes sobre lo sucedido.
Pese a ello, desde entonces no ha habido respuesta de parte del Ejecutivo socialista.
Gutiérrez recordó que cuando vieron desde el PP el deterioro de las relaciones con Marruecos y vieron el aumento de inmigrantes, se dieron cuenta de que había que pedir explicaciones al Gobierno central.
“Este aumento no se produce si el régimen de Rabat no vigila sus fronteras”, afirmó el diputado del PP y añadió que “cuando se produce esto se debe a un estado de bajada de la cordialidad entre ambos países”.
Precisamente , la última patera llegó a Melilla hace dos semanas al ser rescatada en alta mar por parte del buque que realiza el trayecto entre Melilla y Málaga.
En total fueron 44 personas las que fueron atendidas y llevadas al CETI de la ciudad a las que hay que añadir el goteo continuo que se produce desde el verano pasado.
Melilla Acoge y la inmigración
En el convencimiento de que la inmigración es un fenómeno que puede hacer que nuestra sociedad sea más tolerante, justa y rica en valores, “Melilla Acoge” intenta que los inmigrantes que llegan a esta ciudad conozcan nuestra lengua y cultura, de tal forma que puedan mantener sus tradiciones mientras respetan y valoran las propias de la sociedad de acogida. Esta organización no gubernamental se constituyó de forma oficial en octubre de 1994 como apoyo al colectivo de inmigrantes que desde comienzos de la pasada década llegaba en flujo creciente a Melilla. La constitución de “Melilla Acoge” se produjo después de meses en los que “un movimiento, que partió de las distintas parroquias de la ciudad, empezó a ayudar a esta gente con comida, mantas, ..."
De ahí, según comentan sus actuales responsables, surgió un “grupo de gente comprometida” que, a través de la Vicaría de Melilla, tuvo conocimiento del trabajo que desarrollaba “Málaga Acoge”, asociación que entonces ya llevaba años trabajando con inmigrantes en la Península, principalmente marroquíes.
Confeccionaron los estatutos de la asociación basados en los de la Federación de “Andalucía Acoge” a la que luego, más tarde, pertenecerían. Modelo que después tomarían otras asociaciones que nacieron con la denominación “Acoge”. Puntualizan que, a pesar de tener su origen en un grupo cristiano, desde el comienzo se desligan de la Iglesia porque, aunque podía ser más ventajoso la utilización de su infraestructura, esto les limitaba en cuanto a socios y ámbito de actuaciones. Por tanto, en sus estatutos se recoge que son “aconfesionales” y destacan que no son una entidad “caritativa”, aunque reconocen que tienen que desarrollar acciones asistenciales. Precisan que su objetivo inicial era “cambiar las normas y las leyes que en ese momento había” y que, con el paso del tiempo, algo se ha aportado con la participación de la Federación “Acoge” en el Foro por la Inmigración de Madrid que, a su vez, ha influido en la modificación de las leyes de extranjería.
Alrededor de una docena de personas (de diferentes confesiones religiosas) se dedicaron al tema y confiesan que los primeros años fueron difíciles. La falta de medios la suplieron con imaginación y dedicación. Como anécdotas de esto recuerdan que en la calle General Aizpuru les arrendaron un local por una peseta y que se decidía en grupo quién tenía que viajar a determinadas reuniones en representación de la asociación, así como que, entre todos, se sufragaba el coste del desplazamiento
Cuentan que, al principio, la mayor actividad se centró en labor de contacto, de darse a conocer y de dejar constancia de un cierto carácter profesional en la atención a los inmigrantes.
En acciones directas empezaron en 1995 ya que, quizás debido a la proximidad de las elecciones locales, consiguieron que el alcalde de entonces, Ignacio Velázquez, reconociese que la situación en la que vivían los inmigrantes no era la idónea y se ofreció a facilitar cobijo, comida y medicinas, aunque -precisan- éstas nunca llegaron. Lo cierto es que -comentan con orgullo- “montaron” en cierta forma el primer centro de acogida para inmigrantes en Melilla en los vestuarios del Campo de Fútbol Alvarez Claro, con una capacidad para 32 personas.
En aquellos tiempos en los que el flujo de inmigrantes aumentaba poco a poco se reunieron todas las asociaciones implicadas en su atención en una asamblea con las autoridades. Allí se decidió que la logística corriera a cargo de Cruz Roja, la comida la suministrara Cáritas (hasta que el número aumentó tanto que entró el Ejército en su aporte) y “Melilla Acoge” se hiciera cargo de la gestión del centro de acogida y del tema documental.
Seguidamente solicitaron un nuevo centro a la Administración local y se consiguió abrir con este fin el antiguo Balneario número 1 que funcionó bajo las normas diseñadas por la asociación con una capacidad para veinte personas. Sin embargo, la presión del flujo migratorio aumentó y tuvieron problemas en el centro, debido a que los subsaharianos, divididos en bloques de anglófonos y francófonos, “no se dejaban gobernar e intentaron decidir quién entraba en el centro y quien no”. Tras unos incidentes que conllevaron el distanciamiento con la Administración local, dejaron de gestionar el citado centro.
En esos años también comenzaron a aflorar los inmigrantes argelinos que residían por las cuevas de la zona de Melilla “La Vieja” y los acantilados de la Alcazaba, “que vivían en unas condiciones lamentables, sólo se acercaban al centro de la ciudad para delinquir...”. Dicen que, poco a poco, empezaron a tener contacto con ellos y recuerdan que éstos preguntaban “por qué se atendía a los subsaharianos y a ellos no”. Consiguieron de las Administraciones que se les atendiera a pesar de que casi todos tenían abiertos procesos judiciales.
Señalan que a partir de entonces comienza a cambiar el perfil del inmigrante en Melilla y muestran especial satisfacción cuando hablan de los argelinos que abandonaron las cuevas y a los que se consiguió insertar en la sociedad a pesar de las causas pendientes. Tiempo después muchos consiguieron pasar a la península y “son gente que está trabajando e incluso han llegado a tener empresas”.
martes, 21 de diciembre de 2010
Desarticulada la mayor red de tráfico de inmigrantes de Melilla
Quince ciudadanos españoles y dos marroquíes han sido detenidos en Melilla en la desarticulación de la mayor red de tráfico de inmigrantes ilegales de la ciudad. Los arrestos se han producido en el marco de la operación gaviota, en marcha desde el pasado mes de junio, en la que han trabajado de forma conjunta la Guardia Civil y el Cuerpo Nacional de Policía. La operación continúa abierta, por lo que es posible que en los próximos días se efectúen nuevas detenciones.
Los responsables máximos de esta banda, perfectamente jerarquizada con una cúpula de cinco personas, captaban a las posibles víctimas, es decir, sobre todo a subsaharianos que esperan en las inmediaciones de la frontera entre Melilla y Marruecos para pasar a suelo español de forma ilegal y que llegaban a pagar entre 2.000 y 3.000 euros.
Según los datos aportados en la investigación, " los cabecillas de esta red eran los que se dedicaban a la preparación de vehículos con doble fondo donde llevaban ocultos a los sin papeles". Estos dobles fondos se practicaban junto al depósito de la gasolina, en el motor del coche donde se adecuaba un compartimento, o en el salpicadero. En la operación, se han incautado un total de 12 vehículos trucados.
Los líderes de la banda se encargaban también de organizar al grupo de conductores de los vehículos de doble fondo. Los conductores, la mayoría de ellos detenidos, son personas con falta de recursos económicos y aquejados por " una urgente necesidad de dinero". Muchos de ellos poseen antecedentes penales.
A todos los detenidos se les imputa un delito de asociación ilícita y un delito contra los derechos de los ciudadanos extranjeros. Todos han pasado ya a disposición judicial. Los Cuerpos de Seguridad que han intervenido en la operación han destacado además la férrea estructura de esta organización.
La entrada ilegal a Melilla camuflado en un vehículo viene siendo en los últimos años una de las prácticas más habituales por los impedimentos que presenta la valla perimetral y su sistema de seguridad.
En ocasiones, el conductor del vehículo ha abandonado el coche en un descampado, y el inmigrante ha podido ser auxiliado tras la denuncia de ciudadanos que escuchaban gritos en el interior de un vehículo aparentemente vacío. Otras veces han sido detectados en el mismo paso fronterizo, lo que ha permitido salvar la vida a personas que ya presentaban síntomas de asfixia por los gases del motor.
Uno de los últimos intentos fallidos de cruzar la frontera se produjo el día de Reyes, cuando se encontró a una subsahariana embarazada de cinco meses escondida en un doble fondo situado junto al depósito de gasolina.
Cinco inmigrantes se cuelan en Melilla a través de la tubería de una depuradora
Un total de diez inmigrantes han accedido a Melilla entre este lunes y martes, cinco a nado y otros cinco a través de una tubería de la planta depuradora situada cerca del puerto marroquí de Beni-Enzar, según han informado fuentes policiales.
La primera entrada irregular se produjo este lunes cuando cinco 'sin papeles' de origen subsahariano consiguieron atravesar por las rocas que separan el puerto de Beni-Enzar (Marruecos) hasta alcanzar la tubería de la planta depuradora de la ciudad autónoma.
Una vez que pasaron, fueron interceptados en el Paseo Marítimo por las fuerzas de seguridad, que les condujeron a la Jefatura Superior Policía para la apertura del correspondiente expediente de expulsión, de acuerdo con la Ley de Extranjería, y posteriormente su ingreso en el Centro de Estancia Temporal de Inmigrantes (CETI) mientras se resuelve dicho proceso de repatriación.
No es la primera vez que sucede, cuatro inmigrantes subsaharianos ya lograron acceder así a la ciudad autónoma a principios de mes.
La segunda entrada ilegal de inmigrantes se ha producido este martes cuando otros cinco africanos de nacionalidades desconocidas llegaron hasta la costa de Melilla, nadando también desde el cercano puerto de Beni-Enzar, cuyo lateral se encuentra ubicado a poco más de cien metros de la ciudad española.
Tras alcanzar tierra, fueron interceptados por la Policía Local que los llevó a la Jefatura Superior de Policía para seguir el mismo procedimiento que los inmigrantes que el día anterior también consiguieron burlar la seguridad marroquí y llegar a Melilla, donde seguirán un proceso que puede dar meses y que en muchas ocasiones no se materializa en la expulsión, por la imposibilidad de conocer su nacionalidad real al no llevar sus papeles y no ser reconocidos por los países a los que dicen pertenecer.
lunes, 20 de diciembre de 2010
La inmigración en Melilla, un fenómeno que no cesa
Cinco años después de las avalanchas de inmigrantes de 2005, Melilla está viviendo un periodo de cierta tranquilidad en lo que a presión migratoria se refiere, aunque eso no ha llevado a bajar la guardia, ya que, con sus altibajos, la inmigración es un fenómeno que no cesa.
La mejora del vallado perimetral, con la incorporación de un tercer obstáculo conocido como sirga tridimensional, el refuerzo del dispositivo policial y la colaboración marroquí son los tres elementos que han hecho posible poner fin a los asaltos masivos que se estaban produciendo de forma continuada.
Sin embargo, tras el blindaje del perímetro fronterizo con la sirga tridimensional, un obstáculo "menos agresivo" innovado por España y por el que incluso Estados Unidos ha mostrado interés, las mafias han buscado nuevas fórmulas de intento de entrada de inmigrantes, siendo la más corriente la del doble fondo en un coche.
A lo largo de los más de diez kilómetros de perímetro, tanto Guardia Civil, que ha visto reforzada su plantilla, como policías marroquíes desarrollan una vigilancia constante, a lo que se suma la labor que la Policía Nacional desarrolla en los puestos fronterizos.
En este contexto, el Centro de Estancia Tempora de Inmigrantes de Melilla (CETI) constituye un centro modélico que ha superado todas las inspecciones que se han realizado por parte de la Unión Europea.
En el mismo, los inmigrantes no sólo reciben manutención y vestimenta, sino que también cuentan con asistencia sanitaria y formación a través de actividades.
"Siempre hay dos vertientes en la política migratoria. Una es el control de fronteras, que es ineludible y que España, como frontera sur de Europa, es una responsabilidad que tiene, pero al mismo tiempo hay que dar un tratamiento adecuado y de máxima calidad a las personas que se encuentran en nuestro territorio", apostilla Escobar, delegado del Gobierno en Melilla
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